Publicado en Entretenimiento, Zona TIC

Entrevista (ficticia) a Knack

Por Jesús Vara (3ºB)

-Buenas tardes, Knack.

-Buenas tardes.

-Bienvenido.

-Encantado de estar aquí.

-Me gustaría hacerle unas preguntas, después de salvar el mundo, ¡otra vez!

-Sí, bueno, en parte ha sido gracias a Lucas, quien ha adivinado dónde se escondían los altos goblins y tuvo la idea de construir un avión con las partes de los robots.

-Sí, nos lo han contado. Además, ya le has salvado la vida un par de veces ¿no es así?

-Sí, bueno (se ríe), después de luchar contra robots gigantes y tanques goblin, es normal salvar a unas cuantas personas, a pesar de eso, él es quien me ha salvado la vida otras veces, y quien me ha dado las ideas de usar madera y hierro como reliquias.

-Exacto, y ¿cómo es eso de recoger reliquias? ¿nos lo podrías explicar? 

-Es difícil de explicar, yo primero controlo las reliquias con las manos hasta que vienen hacia mí, es entonces cuando ya puedo olvidarme de ellas, porque ya están pegadas a mi cuerpo y las puedo mover sin esfuerzo de manera conjunta.

-Interesante, ¿y qué haces para llevar las reliquias a otros lados?

-Normalmente no me llevo casi ninguna, pero otras veces las cargamos dentro del avión.

-¿Y puedes acumular tantas reliquias como quieras?

-Creemos que sí, por ahora he llegado hasta los 500 metros.

-Increíble, 500 metros es muchísimo. A pesar de eso, vimos a otros humanoides formados por reliquias, ¿cómo es eso?¿hay más como tú?

-Técnicamente no, esos monstruos de reliquias al no estar hechos con mi centro (señala su centro de energía) no pueden hacerse más grandes o pequeños de lo que son y en mi opinión, más débiles.

-Jajaja, que no se enteren. Para terminar nos gustaría hacerte una pregunta.

-¿Si?

-El profesor ¿por qué no subió la montaña para ver las ruinas?

-Me parece que no debo responder esa pregunta, aunque todos ya sabemos por qué, jajaja.

-Jajaja. Bueno, pues esto ha sido todo, encantado de conocerte.

-A usted.

-Hasta la próxima.

Publicado en Cosas del IES, Gente

Asociación Adintre, una ONG de nuestro barrio.

Por Dafne Vilas (3ºB)

¿Alguna vez te has sentido impotente al ver a una persona en la calle sin un hogar? ¿Has sentido rabia o tristeza cuando en las noticias salen anuncios de niños con desnutrición y muchos países en situación de hambruna? En nuestro mundo hay una gran desigualdad social aunque muchas veces no seamos conscientes de ello. Existe una diferencia abismal entre los países desarrollados y en desarrollo; tanto que llegamos al punto en el que futbolistas famosos como Messi, Cristiano, Neymar, etc, tengan la posibilidad de comprarse una mansión de millones de euros mientras que, en países como África, no tienen ni para satisfacer sus necesidades más básicas. Esta situación es triste pero cierto, es por este motivo que existen las ONGS y en este artículo conoceréis una que está en nuestra ciudad; la asociación Adintre.

Adintre es una ONG pequeña formado por un grupo de personas que coinciden en la labor de cuidar a los más necesitados, ubicada en Fuengirola. Esta asociación no hace distingos de ningún tipo y una de las labores que dispone es ofrecer alimentos a las personas que lo necesiten; pueden llevar esta ayuda a más de 700 personas entre adultos y niños; y ofrecerles un lugar en el que estar, además de proporcionarles ropa y medicamentos en perfectas condiciones. Por otra parte se encargan de acoger a inmigrantes, desahuciados, familias en riesgo de exclusión y personas sin movilidad. Además, brindan su apoyo a las víctimas de violencia de género.

Su presidenta es, Joyce Gyimah, la cual lleva muchos años en la asociación.

En la actualidad Adintre no tiene muchos miembros, sin embargo los pocos que tiene

ha ayudado a muchísimas personas.

Tu también puedes aportar tu grano de arena, ¡y está a la vuelta de la esquina! Se solidario y contribuye para hacer de esta sociedad una mejor.

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El Amor

Por Selena Barea Jiménez (2ºC)

Ganadora del concurso de relatos de ciencia-ficción 2021.

Hace mucho tiempo, un científico llamado Giorno sintió algo que no había sentido nunca. Era como una punzada en el corazón, pero se sentía bien. Después de pensarlo mucho, Giorno se dio cuenta de que era amor. Pensó, ¿De dónde sale esto?, si todo tiene explicación, esto tiene que tener alguna.

Giorno era un chico reservado, no tenía muchos amigos, cosa que nunca le importó. Simplemente se fijó en sus estudios y en cambiar el mundo, como quiso desde que lo adoptaron en Venecia. Era alto, esbelto y con una figura marcada, la cual le importaba bastante en dejar así. Era rubio de pelo largo y ojos azules, unos ojos profundos y con mucho sentimiento, que te hipnotizan hasta el punto de no saber quién eres. Giorno siempre fue un chico curioso, pero esta vez dejó el tema a un lado porque su carrera era lo más importante, por lo que aunque seguía teniendo esa molestia aunque la ignoraba. Un día decidió preguntarle a un superior sobre lo que le pasaba, y éste le respondió que probablemente estaba enamorado.

-¿Enamorado? – Pensó Giorno al escuchar tal barbaridad.

Él nunca había tenido ese tipo de sentimiento, ni amor, ni admiración. Había tenido una infancia triste y solitaria. Entonces le entró la curiosidad. Empezó a investigar, y entendió que ese sentimiento se incrementaba cuando estaba con su nueva compañera, Trish.

Trish era una joven pequeña y delgada, que estaba de prácticas en el laboratorio. Era muy inteligente y estaba luchando por sus sueños, por lo que era muy dura de corazón. Tenía el pelo teñido de rosa y llevaba un peinado un tanto peculiar, una especie de moño con una capa de pelo rizado suelto. Tenía unos ojos verdes muy grandes, en los que a Giorno le encantaba verse reflejado. Era como si absorbieran su esencia.

Giorno decidió no malgastar más el tiempo y descubrir qué clase de reacción le generaba esos sentimientos, probablemente no correspondidos. Mediante unos estudios de psiquiatría descubrió que la primera fase del amor es pura química; una sustancia del cerebro llamada feniletilamina, la cual obligaba al cerebro a segregar dopamina, la cual produce un estado de euforia natural al estar con dicha persona.

Giorno empezó a experimentar frecuentes pensamientos en Trish y a tenerla como centro de atención siempre que trabajaban juntos.

Giorno empezó a observar más detenidamente todo, sus gestos, movimientos, expresiones, tonos de voz, etc. y al observar el frecuente temblor en las manos de ella, sus miradas vergonzosas y otros múltiples signos de “enamoramiento” como por ejemplo: empezó a tener más confianza con él, y aumentó considerablemente el contacto físico entre los dos, ya que antes ni se tocaban.

Un día, Giorno decidió hacer algo que nunca habría hecho en ninguna otra ocasión. De repente, se acercó a Trish, le agarró de la mano y le confesó lo que su cerebro le estaba generando. Le contó que sentía unos niveles de euforia en esos momentos anormales, que nunca había sentido nada así y creía que aquello era real, por lo que le hizo una última pregunta “¿Crees que tu cerebro también te está segregando dopamina?” Ella le miró directamente a los ojos, unos ojos que al verlos de tan cerca le produjeron a Giorno una sensación de tranquilidad que no había sentido nunca, y se sentía en el cielo hasta que Trish le dijo:

-Puede ser, que mi cerebro me esté segregando dopamina… – Y simplemente, se miraron a los ojos otra vez, y sintieron el amor de verdad.

Y hasta aquí llega la historia de estas dos almas luchadoras, buscando su sueño hasta que se encontraron…

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Entre Mundos Windysnales

Por Marta Lucía Benítez Gómez (2ºF)

Finalista del concurso de relatos de ciencia-ficción 2021.

CAPÍTULO 1

La alarma de mi reloj lleva un rato sonando, no quiero levantarme de la cama, la cual es improvisada. Anoche llegue muy tarde, me he vuelto a mudar, y según mi padre esta es la última, pero siempre dice lo mismo. Mi padre es científico, aunque no me preguntes qué hace, porque no sabría explicarte, solo sé que tiene que estar de un sitio a otro cada mes y no duramos ni tres meses en una misma ciudad.

Ahh, por si no lo sabías me llamo Windy Rojas, tengo catorce años, soy americana por parte de madre y española por parte de padre. Cuando mi madre murió yo tenía ocho años, ahí fue cuando mi padre y yo nos vinimos a vivir a España. Mi infancia la pase en Washington en la casa de mis abuelos prácticamente, mi padre y mi madre trabajaban juntos, y estábamos ahorrando para hacernos una casa fuera de la capital, pero cuando mi madre tuvo el accidente…

Yo solo sé que hoy tengo que empezar el instituto, tengo sueño y no conozco a nadie ni voy a conocerla, no me preguntes por qué, pero no soy de amigos, también contara que no duro ni un mes en un instituto, pero…

-Windy, ¿qué haces? – la sonrisa de mi padre está claramente señalada, me ha escuchado hablar sola.

-Ehh… yo… – intento decir, pero no me sale las palabras de la vergüenza que estoy pasando, mi padre creerá que estoy loca o algo así.

-¿Estabas hablando sola?

-Ehh, bueno supongo que sí – digo mirando hacia abajo.

-Jajaja, tu madre también lo hacía.

-¿El qué?

-Lo de hablar sola, bueno yo solo venia para decirte que te prepares, que vas a llegar tarde, y quiero que empieces este curso bien.

-Vale, ya voy.

-Ahh, por cierto

-Dime.

-Eres muy rarita. – dice mi padre a la vez que me guiña un ojo solo para picarme

Me visto rápido, levanto el colchón del suelo y doblo las toallas de playa con las cuales me he tapado. Por no tener no tengo ni sábanas, me doy la vuelta y me miro en la pantalla del móvil, dándome cuenta qué ni me he peinado en condiciones, porque es lógico que peinarse con las manos, no es peinarse, siempre me lo decía mi madre, se podía pasar quince minutos perfectamente persiguiéndome por la casa hasta poder llegar a sentarme y que me quedase quieta, de lo poco que me gustaba peinarme, ella siempre sabia convencerme. No se lo he dicho a nadie… pero la echo muchísimo de menos. Soy una persona a la que le cuesta expresar sus sentimientos, mi abuela dice que es porque estoy en la adolescencia, pero, yo creo que siempre he sido así y lo voy a seguir siendo. Cuando me quiero dar cuenta no he comido nada del plato y tengo la pierna que se mueve a la velocidad de la luz, estoy nerviosa, pero no sé de qué, siempre es la misma historia: Llegar, sentarme, presentarme, mirar a la clase, que ellos me miren (mal), estar en el recreo sola, y al mes irme a otro sitio, pero no sé ¿y si este es diferente? ¿y si hago amigos?… jajajaja no creo. No voy a intentar convencerme, pero no quiero quitarme la ilusión, la verdad.

-Venga que son menos cuarto y a en punto empiezas.

-Voy ¿Qué cojo para comer?

-No sé, coge una manzana o algo así.

Mi padre ha sido siempre como un amigo, pero hay cosas que no le puedo contar, por muy amigo que sea y confianza que tenga con él, no deja de ser mi padre, y créeme, pedirle a tu padre que te compre compresas no es la mejor opción, lo digo por experiencia propia, una vez me trajo pañales…Nada más escucharme se me escapa una risa.

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Desconectados

Por Iván Marcos Caballero (2ºD)

Finalista del concurso de relatos de ciencia ficción 2021.

Puso una pared entre sus enemigos y él. Empezó a curarse con un botiquín. Cuando vió que se le acercaban comenzó a subir un edificio con la intención de escapar de sus oponentes. Al descubrir que el trío enemigo estaba encerrado en un cubo, aprovechó para colocar una trampa. Cuando la trampa se activó, los enemigos se desvanecieron.

-¡Sííííííííí! – exclamó Navi- por fin ganamos, Pablo.

-Nos ha costado un montón, tío.- dijo Pablo desde el otro lado del auricular.

Navi y Pablo llevaban 4 horas intentando ganar una partida en uno de sus videojuegos favoritos. Navi acababa de comprarse un ordenador para jugadores profesionales y lo estaba estrenando con una victoria en Fornite.

-Bueno Pablo, ¿quieres que vaya a tu casa e intentemos ganar una partida del Fall Guys?

-Sí por favor, aún no he ganado ninguna desde que salió a la venta.

-Pues entonces voy para allá. Cambio y corto.

-Jajaja.

Navi colgó la llamada y se fue al garaje a por su bicicleta. Se subió en la bici y se encaminó a casa de Pablo. Salió de la urbanización y al girar la esquina descubrió que al otro lado de la calle estaba Martina, la chica que le gustaba. Se quedó tan embobado que no vio la farola a la que se acercaba peligrosamente… y se chocó.

Cuando abrió los ojos se levantó de un salto y trató de recordar lo que había sucedido, se había quedado inconsciente tras estrellarse con aquella farola. Se volvió a subir a la bicicleta y reemprendió la marcha.

Al llegar a casa de su amigo, este ya le esperaba en el portón. Subieron a merendar algo, y luego Pablo dijo: – ¡Vamos a jugar a la pelota!

-¿A la pelota? – replicó Navi extrañado- Creía que íbamos a jugar al Fall Guys.

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